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Seguro que todos conoceis a nuestro amable bulldog francés, perro pequeño pero fuerte, que forma parte ya de nuestros más conocidos perros de compañia. Su origen se retrotrae a finales del siglo XIX, y se trata de una raza en cuya configuración ha influido la mano humana. Hoy, el bulldog francés, es un perro habitual de los concursos de belleza, aunque no de los de trabajo, si bien su inteligencia le permitiria participar en ellos, pero su corta nariz y ronquidos habituales, que cuando se cansa mucho pueden hacerle respirar con cierta dificultad, no le hacen propicio para ellos, pero aprende rápido y sin dificultad cualquier tarea que querais enseñarle, pues se trata de un animal de inteligencia viva, carácter despierto, muy amante de la gente y sociable, jugueton y al que le encantan los mimos y la compañia, pero a la vez buen guardian, pues reacciona rápido frente a ruidos extraños y avisa de la llegada de cualquier desconocido. El bulldog francés es encantador con los niños, a los que cuida y con los que juega, y puede convivir perfectamente con cualquier otra raza canina u otra especie, como por ejemplo, los gatos, con los que se relaciona y respeta. Muy fiel al dueño, del que vive pendiente y del que busca recibir atenciones y afecto, puede llegar a ser algo celoso, por lo que hay que enseñarle y educarle. En general, podemos decir que el frenchie es perfecto para vivir en cualquier familia con o sin niños, se adapta bien a espacios pequeños pues no necesita ejercicio en exceso, y que se trata de un animal que os robará los corazones y que en cuanto entre en vuestra vida ya no podreis prescindir de él, y esto lo decimos por propia experiencia. |